Wednesday, September 30, 2020

Retornen a Su Primer Amor


El apostol dijo: "sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne." Que cada alma obedezca esas palabras, y que sepa que el Señor Jesús no aceptará ningsynonym of compromise

concesión....A menos que el obrero se revista de Jesucristo y encuentre en Él su sabiduría, su santificación y redención, como puede representar la religión de Jesús? Toda su eficiencia, toda su recompensa se encuentra en Cristo. Debe haber evidencia de parte de los que toman la solemne posición de pastores, de sue se handedicadoa la obra sin reservas. Deben tomar a Cristo como su Salvador personal.

 

Tenemos gran luz. Tenemos un mensaje solemne e importante que darle al mundo, y Dios se propone que su pueblo escogido tenga una esperanza profunda, y sea  dotado del poder del Espíritu Santo. "Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón".  Esa fue una lección que nunca olvidó, y el testimonio que le dio a Salomón al morir dijo, "Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre." 

 

Estamos viviendo en un período imporatante de la historia de este mundo; y con la luz de la verdad brillando sobre nosotros, no podemos ser excusados ahora por un momento si alcanzamos una baja norma. Como colaboradores con Cristo, tnemos el privilegio de compartir con Cristo en su sufrimiento. Hemos de contemplar su vida, estudiar su carácter, y copiar el Modelo. Lo que Cristo era en su perfecta humanidad, debemos ser; pue los hombres deben formar caracteres para la eternidad.

 

Special Testimony to Our Ministers, No. 2, 15 de julio del 1892.

 

Thursday, September 24, 2020

El Estudio Concienzudo Produce Una Verdadera Conversión

 

Nacido de los hijos de Aarón, Esdras, además de su formación sacerdotal, había adquirido familiaridad con los escritos de los magos, los astrólogos y los supuestos sabios del reino medopersa. Pero no estaba satisfecho con su condición espiritual. Anhelaba estar en plena armonía con Dios: anhelaba sabiduría para llevar a cabo la voluntad de Dios. Y por eso preparó "su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla". Eso lo llevó a dedicarse diligentemente al estudio de la historia del pueblo de Dios, tal como se encuentra en los escritos de los profetas y reyes del Antiguo Testamento. Fue impresionado por el Espíritu de Dios a escudriñar los libros históricos y poéticos de la Biblia, para saber por qué el Señor había permitido que Jerusalén fuera destruida y que Su pueblo fuera llevado cautivo a una tierra pagana.

De una manera especial, Esdras se dedicó al estudio de las experiencias del pueblo escogido de Dios, desde el momento en que se hizo la promesa a Abraham, hasta la liberación de la esclavitud egipcia y el éxodo. Estudió las instrucciones que se les dieron al pie del monte Sinaí y durante el largo período de vagar por el desierto. A medida que aprendió más y aún más sobre el trato de Dios con sus hijos y comenzó a darse cuenta de lo sagrada que era la ley dada en el Sinaí, el corazón de Esdras se conmovió como nunca antes. Experimentó una conversión nueva y completa, y decidió dominar los registros de la historia del Antiguo Testamento, para poder usar ese conocimiento, no con propósitos egoístas, sino para traer bendición y luz a su pueblo. Algunas de las profecías estaban a punto de cumplirse; buscaría diligentemente la luz que se había oscurecido.

Esdras se esmeró en sus estudios. Se esforzó por obtener una preparación de corazón para la obra que creía que le había sido asignada. Buscó a Dios con fervor para ser un obrero de quien su Señor no se avergonzara. Buscó las palabras que se habían escrito sobre los deberes del pueblo denominado de Dios; y encontró la promesa solemne hecha por los israelitas de que obedecerían las palabras del Señor; y la promesa que Dios, a cambio, había hecho, prometiéndoles su bendición como recompensa por la obediencia. Review and Herald, 30 de enero del 1908.

 

 

 

Wednesday, September 16, 2020

Use Responsablemente los Dones del Habla y de la Influencia

 

Dios no ha dado los talentos caprichosamente. El que todo lo sabe, el que conoce a cada uno, ha dado a cada uno su trabajo. Aquellos a quienes Él ha confiado mucho no deben jactarse, porque lo que poseen no es suyo; se les presta a prueba; y cuanto mayor sea el don, mayor será el interés requerido. Día tras día Dios prueba a hombres y mujeres para ver si lo reconocerán como el Dador de todo lo que tienen. Observa para ver si demostrarán ser dignos de las riquezas eternas. El uso que hacen de sus preciosos dotes decide su destino por la eternidad.

De todos los dones que Dios ha otorgado a sus hijos, ninguno es capaz de ser una bendición mayor que el don de la palabra. Con la lengua convencemos y persuadimos; con ella ofrecemos oración y alabanza a Dios; y con ella le hablamos a los demás del amor del Redentor. Dios quiere que consagremos ese don a Su servicio, hablando solo palabras que ayuden a quienes nos rodean. Y si Cristo gobierna en nuestros corazones, nuestras palabras revelarán la pureza, la belleza y la fragancia de un carácter moldeado y formado por Él. Pero si estamos bajo la guía del enemigo de todo bien, nuestras palabras harán eco de sus sentimientos. Cuide bien sus palabras. Consagre su don del hala al servicio del Señor; porque algún día lo requerirá de sus manos.

Cada uno de nosotros ejerce una influencia sobre aquellos con quienes entramos en contacto. Esa influencia la tenemos de parte de Dios y somos responsables por la forma en que se usa. Dios quiere que la ponga de parte de lo bueno; pero depende de cada uno de nosotros el decidir si nuestra influencia será pura y elevadora, o si actuará como una malaria venenosa. Los que son partícipes de la naturaleza divina ejercen una influencia semejante a la de Cristo. Los santos ángeles los acompañan en su camino, y todos aquellos con quienes entran en contacto son ayudados y bendecidos. Pero aquellos que no reciben a Cristo como su Salvador personal no pueden influir sobre otros para bien. . . . Los tales pierden toda esperanza de la vida eterna y, con su ejemplo, extravían a otros. Cuide bien de su influencia; es "vuestro racional culto" póngalo de parte del Señor. Signs of the Times, 21 de enero del 1897.

Wednesday, September 9, 2020

Una Prescripción Para Curar Todos los Males

 

El poder sanador de Dios corre por toda la naturaleza. Si se corta un árbol, si un ser humano resulta herido o se rompe un hueso, la naturaleza comienza de inmediato a reparar la herida. Incluso antes de que exista la necesidad, las agencias sanadoras están listas; y tan pronto como una parte está herida, todas las energías se dedican al trabajo de restauración. Así es en el ámbito espiritual. Antes de que el pecado creara la necesidad, Dios había provisto el remedio. Toda alma que cede a la tentación es herida, magullada por el adversario; pero dondequiera que haya pecado, allí está el Salvador.    

Cuando el Evangelio se recibe en su pureza y poder, es una cura para las enfermedades que se originaron en el pecado. Nacerá "el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación".

El amor que Cristo difunde por todo el ser es un poder vitalizador. Cada parte vital, el cerebro, el corazón, los nervios, toca con la curación. Mediante él, las energías más elevadas del ser se activan. Libera al alma de la culpa y el dolor, la ansiedad y el cuidado que aplastan las fuerzas de la vida. Con él viene la serenidad y la compostura. Implanta en el alma un gozo que nada terrenal puede destruir: gozo en el Espíritu Santo, gozo que da salud y vida.

Las palabras de nuestro Salvador: "Venid a mí ... y yo os haré descansar", son una receta para la curación de enfermedades físicas, mentales y espirituales. Aunque los hombres se han acarreado sufrimiento por su propia maldad, Él los mira con compasión. En Él pueden encontrar ayuda. Hará grandes cosas por aquellos que confían en él. . . .

 Si los seres humanos abrieran las ventanas del alma hacia el cielo, en agradecimiento por los dones divinos, entraría un torrente de virtudes sanadoras.  My Life Today, pág. 155.

 


Tuesday, September 1, 2020

La Preparación del Alma

 


¿En qué somos útiles para Dios? Podemos 
serlo sólo en un sentido, dando mucho 
fruto para Su gloria; al estar activo 
en asegurar a otros para servicio del 
Rey celestial; tratando por medio de 
vidas santas e irreprochables de 
representar a Cristo de tal manera 
que otros se vean obligados a 
reconocer que hay un poder en la 
verdad en la religión cristiana que 
transforma el alma mediante la 
renovación de la mente. Nuestra 
naturaleza es cambiada por el 
poder de la gracia divina. A menos 
que esa transformación sea vista en 
la vida mediante los frutos del 
Espíritu, todas las pretensiones 
en esa dirección no tienen peso; 
por lo tanto, aunque puede haber una 
forma de piedad, la marca del siervo 
inútil y perezoso queda estampada en 
el carácter de toda su experiencia 
religiosa. . . .
Existe un gran peligro de engañarnos 
a nosotros mismos y pensar que estamos 
listos para el día de Dios, cuando 
seremos hallados teniendo nuestra 
propia justicia y no la justicia de 
Cristo. Puede anticipar la felicidad 
en un cierto curso de acción, pero 
si su confianza no está en Dios, su 
felicidad será como el rocío de la 
mañana. 
El tiempo, un tiempo precioso pasa y 
no debe ser hallado siendo perezoso. 
Su almas vale mil mundos. . . .
 
Que el Señor le bendiga y fortalezca 
en todos sus esfuerzos por vencerse 
a si mismo y vivir para Dios. Él le 
protegerá en la obra de vencer. 
Participe en ella con decisión, 
determinación y que su ejemplo 
lleve a otros a una vida de 
consagración. Deje que su luz 
brille tanto que otros al ver 
sus buenas obras sean llevados 
a glorificar a su Padre que está 
en los cielos. Manuscript Releases, 
tomo 7, págs. 241-242.

 

Wednesday, August 26, 2020

Jesús, el Modelo Perfecto de la Obediencia

Cuando Cristo tenía doce años, fue con sus padres a Jerusalem para asistir a la fiesta de la Pascua, y a su regreso, se perdió enla multitud. Después de su José y María lo habían buscado por tres días, lo encontraron en el atrio del Templo, "sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles. Y todos los que le oía, se pasmaban de su entendimiento y de sus respuestas". Hacíasus preguntas con una gracia que conquistaba a esos eruditos. Era elmodelo perfecto para todos los jóvenes. Siempre manifestó deferencia y respeto por los años. La religión de Jesús nunca llevará a ningún niño a ser rudo y descortés.

Cuando José y María encontraron a Jesús, se maravillaron, "y díjole su madre: Hijo, ¿por qué nos ha hecho así?" él les dijo,said "¿Qué hay?" Señalando al cielo, continuó, ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene estar?" Mientras pronunciaba esas palabras, la divinidad brilló a través de la humanidad. La luz y la gloria del cielo iluminó su rostro. . . .

Cristo no entró en su ministerio público sino hasta dieciocho años después de esto, pero estaba constantemente ministrando a otros, aprovechando cada oportunidad que se le ofrecía. Hasta en su niñez pronunció palabras de consuelo y ternura a jóvenes y mayores. Su madre no pudo dejar de notar Sus palabras, Su espíritu, Su voluntaria obediencia a todos sus requisitos.

No es correcto decir, como han dicho muchos escritores, que Cristo era como todos los niños. No era como todos los niños. Muchos niños son mal dirigidos y mal administrados. . . . Jesús fue instruido de acuerdo con el carácter sagrado de su misión. Su inclinación hacia la rectitud fue una constante gratificación para sus padres. Las preguntas que les hizo los llevaron a estudiar con más seriedad los grandes elementos de la verdad. Sus palabras conmovedoras sobre la naturaleza y el Dios de la naturaleza abrieron e iluminaron sus mentes.—Youth’s Instructor, 8 de septiembre del 1898.

Wednesday, August 19, 2020

Crecimiento Espiritual Mediante la Oración

 

 

Los ministros [y todos los demás] que trabajen eficazmente por la salvación de las almas deben ser tanto estudiantes de la Biblia como hombres y mujeres de oración. Es un pecado que aquellos que intentan enseñar la Palabra a otros sean ellos mismos descuidados en su estudio. Todos los que sientan el valor de las almas huirán a la fortaleza de la verdad, donde podrán ser dotados de sabiduría, conocimiento, fuerza y poder divino para realizar las obras de Dios. No deben descansar hasta que tengan la santa unción de lo alto. Hay demasiado en juego para que se atrevan a ser descuidados con respecto a su avance espiritual. . . .

 

Ministros de Cristo [y todos los otros] a quienes Dios ha hecho depositarios de su ley, ustedes tienen una verdad que no es popular. Deben llevar esa verdad al mundo. Deben darse advertencias. . . a fin de prepararse para el gran día de Dios. Deben llegar a aquellos cuyos corazones están endurecidos por el pecado y el amor al mundo. La oración continua y ferviente, y la sinceridad en hacer el bien, los llevarán a la comunión con Dios; su mente y su corazón absorberán un sentido de las cosas eternas, y la unción celestial, que surge de la conexión con Dios, se derramará sobre ustedes. Hará que su testimonio sea poderoso para condenar y convertir. Su luz no será incierta, sino que su camino será luminoso con resplandor celestial. Dios es todopoderoso y el cielo está lleno de luz. Solo tienen que usar los medios que Dios ha puesto en su poder para obtener la bendición divina.

 

Sean constantes en la oración. Son un sabor de vida para vida, o de muerte para muerte. Ocupan un puesto terriblemente responsable. Les suplico que rediman el tiempo. Acérquense mucho a Dios en súplica, y serán como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo. . . . Solamente contemplen a Dios y confíen en Su Palabra, y dejen que sus obras sean sostenidas por una fe viva en Sus promesas. Dios no requiere de ustedes oraciones elocuentes y razonamientos lógicos; sino solo un corazón humilde y contrito, dispuesto y listo para aprender de Él. Review and Herald, 8 de agosto del 1878.