Sunday, January 13, 2013

El Sellamiento del Pueblo de Dios Parte 13



Por Elena G. de White

"'Y en aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está por los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue después que hubo gente hasta entonces: mas en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallaren escritos en el libro.' Daniel 12: 1. Cuando llegue este tiempo de angustia, ya estarán decididas todas las causas. Ya no habrá probación ni misericordia para el impenintente. El sello del Dios vivo estará sobre su pueblo....

"El valor, la fortaleza, fe e implícita confianza en el poder de Dios para salvar, no se adquieren en un momento. Estas gracias celestiales se obtienen por la experiencia de años. Por una vida de esfuerzo santo y firme adherencia a lo recto, los hijos de Dios estuvieron sellando su destino. Asediados por innumerables tentaciones, sabían que habían de resistir con firmeza o ser vencidos. Se daban cuenta de que tenían una gran obra que hacer, y que a cualquier hora se les podía llamar a deponer la armadura, y que, si llegaban al término de la vida sin haber terminado su obra, esto significaría una pérdida eterna. Aceptaban ávidamente la luz del cielo, como la aceptaron de labios de Jesús los primeros discípulos. Cuando a estos cristianos de la iglesia primitiva se les desterraba a las montañas y desiertos, cuando se les arrojaba a las mazmorras para que allí muriesen de hambre, frío y torturas, cuando el martirio parecía ser la única vía de salir de su angustia, ellos se regocijaban de ser tenidos por dignos de sufrir por Cristo, quien fue crucificado en su favor. Su digno ejemplo será un consuelo y estímulo para el pueblo de Dios que habrá de pasar por el tiempo de angustia cual no lo hubo nunca." Testimonios Selectos, tomo 1, págs. 185–186.

"Aunque la calumnia puede ennegrecer el nombre, no puede manchar el carácter. Éste es guardado por Dios. Mientras no consintamos en pecar, no hay poder humano o satánico que pueda dejar una mancha en el alma. El hombre cuyo corazón se apoya en Dios es, en la hora de las pruebas más aflictivas y en las circunstancias más desalentadoras el mismo que cuando se veía en la prosperidad, cuando parecía gozar de la luz y el favor de Dios. Sus palabras, sus motivos, sus hechos, pueden ser desfigurados y falseados, pero no le importa; para él están en juego otros intereses de mayor importancia. Como Moisés, se sostiene 'como viendo al Invisible'. Hebreos 11:27." Reflejemos a Jesús, pág. 358.


Continuará. . .

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