Friday, September 18, 2009

Para Testimonio a Todas las Naciones


Por Elena G. de White

Las Palabras del Salvador: "Vosotros sois la luz del mundo". Mateo 5:14, señalan el hecho de que él había confiado a sus seguidores una misión mundial. Así como los rayos del sol penetran los rincones más remotos del globo, así es el propósito de Dios que la luz del Evangelio se extienda a cada alma sobre la tierra. Si la iglesia de Cristo estubiera cumpliendo el propósito de nuestro Señor, la luz se derramaría sobre todos los que están asentados en tinieblas y en la región de sombra de muerte; en lugar de congregarse y rehuir la responsabilidad y la carga de la cruz, los miembros de la iglesia deberían diseminarse por los países dejando que la luz de Cristo brille a través de ellos, trabajando como él lo hizo por la salvación de las almas y este ‘evangelio del reino’ sería rápidamente llevado a todo el mundo.

Desde todos los países el llamado macédonico está sonando: "Pasa y ayúdanos". Hechos 16:9. Dios ha abierto campos ante nosotros. Los seres celestiales ha estado cooperando con los hombres. La Providencia está yendo delante de nosotros y el poder divino está trabajando con el esfuerzo humano. Ciertamente, ciegos deben de estar los ojos que no ven la obra del Señor y sordos los oídos que no oyen el llamado del verdadero Pastor a sus ovejas. Algunos han oído el llamado de Dios y han respondido. Dejemos ahora que cada corazón santificado responda, buscando proclamar el mensaje vivificante. Si los hombres y las mujeres se dedicaran con humildad y fidelidad a la obra señalada por Dios, el poder divino se revelaría en la conversión de muchas almas a la verdad. Maravillosos serían los resultados de sus esfuerzos.
El Señor está ordenando a su pueblo en todas partes que siembre junto a todas las aguas. Obedecer es de mucha importancia. Significa impartir continuamante los dones que hemos recibido del cielo. La causa de Dios necesita obreros consagrados y necesita dinero. ¿Vamos a continuar gastando nuestros medios en cosas que no son necesarias, mientras que una obra descuidada permanece sin hacerse? ¿No sería mejor arrepentirnos de nuestra indiferencia hacia esta obra y orar por el discernimiento espiritual para ver y comprender como debiéramos, sus urgentes necesidades?
El espíritu de liberalidad es el espíritu del cielo. El amor abnegado de Cristo es revelado en la cruz. Para que el hombre pudiera ser salvo, él dio todo lo que tenía y después se dio a sí mismo. La cruz de Cristo apela a la benefilencia de cada seguidor del bendito Salvador. El espíritu ilustrado aquí es para dar, dar. Llevar a cabo esto en una verdadera benevolencia y en buenas obras es el fruto auténtico de la vida cristiana.
La obra de Dios necesita hombres y mujeres que han aprendido de Cristo. En el momento en que los obreros de Dios lo vean como él es, en ese momento se verán a sí mismos como son y le pedirán que los haga como ellos deberían ser. El egoísmo hace que los hombres sean obstáculos en lugar de ayuda. En la luz de Dios podemos ver nuestros defectos y en su fortaleza los podemos remediar.

En el día final, cuando el mundo perezca, el que ha puesto sus tesoros en el cielo contemplará lo que su vida ha ganado. Si hemos prestado atención a las palabras de Cristo, entonces, cuando nos reunamos alrededor del gran trono blanco, veremos almas que han sido salvadas por medio nuestro, y sabremos que uno ha salvado a otros y que estos a otros —una gran compañía traída al refugio de descanso como resultado de nuestro trabajo fiel, ahí para poner nuestras coronas a los pies de Jesús y alabarlo a través de los siglos sin fin de la eternidad. ¡Qué precioso será el cielo para aquellos que hayan sido fieles en la obra de salvar almas!
Mientras más nos acerquemos al final de la historia de esta tierra, las trampas del enemigo serán más engañosas. A medida que pasa el tiempo, sus ataques serás fieros y más frecuentes. El esfuerzo supremo de Satanás se hará para entrampar y engañar si fuera posible a los mismos escogidos. Si él puede arrullarlos en la indiferencia acerca de su elevada vocación, su triunfo es seguro. Lo que se necesita en este tiempo es una conversión completa, una consagración de todo corazón. Aquel que está conectado íntimamente con Cristo será fortalecido para resistir las estratagemas del enemigo. Nuestra seguridad radica en practicar de corazón las verdades de la Biblia. Al humillarnos ante Dios, invitamos su poder salvador.

Ha de hacerse una gran obra en tierras extranjeras y una obra de tanta importancia ha de ser hecha en la tierra natal, porque es por el esfuerzo consagrado y fiel en el lugar de origen que los obreros serán ganados para Dios, quienes seguirán hacia adelante para proclamar la verdad en las tierras extranjeras. En este tiempo, cuando el enemigo está trabajando como nunca antes para acaparar las mentes de los hombres y mujeres, deberíamos estar trabajando con una actividad creciente. Debemos proclamar el último mensaje de misericordia en las ciudades deligente y desinteresadamente —en los caminos y vallados. Todas las clases deben ser alcanzadas. Mientras trabajamos, nos encontraremos con diferentes nacionalidades. Ninguno debe ser pasado por alto sin ser advertido. El Señor Jesús fue el Don de Dios al mundo entero— no sólo para las clases altas, ni para una sola nacionalidad con la exclusión de otras. Su gracia salvadora rodea al mundo. Quienquiera que lo desee, beberá del Agua de Vida. Un mundo está esperando oír el mensajde de la verdad presente. Y mientras los siervos de Dios son motivados para dar la luz, todas las nacionalidades son representadas como siendo impelidas al servicio como instrumentos divinos escogidos.
Hay muchos que desean un talento especial con el cual hacer una obra maravillosa, mientras que los deberes que están a la mano, la realización de los cuales harían que la vida fuese fragante, son perdidos de vista. Que éstos vayan a trabajar, tomando el trabajo que está directamente en su camino. El éxito no depende tanto del talento sino de la buena disposición y de la energía santificadas. No es la posesión de talentos espléndidos lo que nos habilitará para vencer y servir, sino el concienzudo cumplimiento de los deberes diarios, el espíritu humilde, la disposición alegre, el interés sincero y sin afectación en el bienestar de otros. Si el amor de Cristo llena el corazón, ese amor será manifestado en la vida.
Si usted tiene aptitud para una clase especial de servicio, esto se verá cuando haga lo mejor en el trabajo más cercano a usted. Sea fiel e íntegro en todo lo que haga. No se desanime si su comienzo parece pequeño, pero fije su blanco más alto y haga esfuerzos diligentes para alcanzarlo. No permita que los obstáculos lo desanimen. Concentre sus esfuerzos en la superación de éstos. Persevere y tendrá éxito.
Justamente donde se encuentra y en donde la gente está, haga sus esfuerzos más diligentes. La Palabra de Dios ha sido, por así decirlo, escondida debajo de un almud. Esa Palabra debe ser explicada a aquellos que ahora son ignorantes de sus requerimientos. Escudriñe las Escrituras con quienes están deseosos de ser enseñados. Esta obra puede ser pequeña en sus comienzos, pero otros se unirán para llevarla hacia adelante; y mientras en fe y dependiendo de Dios, se obra para la instrucción e iluminación de la gente, aquellos que escuchan entenderán el significado del verdadero discipulado.
Mi mensaje para nuestro pueblo es:
"Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega". Juan 4:35.
Cuando al llamado de la mujer samaritana los samaritanos vinieron a Cristo, él habló de ellos a sus discípulos como un campo de grano listo para la cosecha: "¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? Pues yo os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra se regocije juntamente con el que siega." Juan 4:35–36.
¿Y, cómo comenzó esa cosecha? Con una mujer —sólo dando la verdad a una mujer y esa mujer dándola aotros; porque ella fue a la villa y le dijo a la gente: "Venid." Ellos vinieron y escucharon y la cosecha empezó. Cristo moró con los samaritanos por dos días, porque ellos estaban hambrientos de oír las verdades del Evangelio. ¡Y qué días tan ocupados fueron esos! Como resultado de su obra, muchos más creyeron en él. Este fue su testimonio: "Porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo". Juan 4:42.
Esta es justamente la obra que ha de ser llevada a cabo hoy día. Muchos se están preparando para la cosecha, pero ellos no lo saben. En este tiempo cada palabra y acto nuestro debe ser lleno de significado. Podemos clamar al Señor: "Es hora de actuar, oh Jehová, porque han violado tu ley." Pero esto no es suficiente. Los segadores deben hacer su parte. El pueblo de Dios debe despertar de su indiferencia y egoísmo y revelar un deseo de ser usado como la mano ayudadora del Señor.
Mis hermanos y hermanas: ¡Levantaos; replandeced! El tiempo ha llegado cuando debemos hacer todo esfuerzo posible para dar este último mensaje al mundo. Hago un llamado a todos los que tengan la posibilidad de conectarse con la obra para que lo hagan ahora. No seáis indiferentes a los mensajes que Dios os envía para la edificación espiritual de su pueblo, ni seáis negligentes acerca de la responsabilidad que ha sido colocada sobre vosotros en el conocimiento de la verdad presente. El primero y gran mandamiento de Dios es: "Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, y con toda tu fuerza." Marcos 12:30. El segundo es este: "Amarás a tu prójimo como a tí mismo". Marcos 12:31.
El Señor nos está enviando instrucción reiteradamente, señalándonos la importancia de llegar a ser obreros diligentes y fervientes. Tenemos una obra importante que hacer, un trabajo que no va a esperar, una obra que puede ser lograda sólo con le poder del Espíritu y a través de él, y bajo la dirección y conducción de Cristo. Dejemos que cada creyente en este tiempo se muestre como un colaborador de Dios. Dejemos que todas las diferencias, todas las conversaciones superficiales y sin sentido sean puestas a un lado. Hablemos y actuemos rectamente. El Señor trabajará a través de cada alma que rinda su corazón y vida a su control. A todos los que sean guiados por el Espíritu, Dios les impartirá su justicia. Él confía a sus seguidores fieles el poder de la persuasión, el poder de su gracia y verdad, un amor profundo y constante por su obra en las tierras natales y extranjeras. Les da corazones que están ansiosos de reunirse con Cristo. Con ayudantes poseedores de talentos como estos, la obra misionera no puede estar sin fruto.
El reino de la gracia está siendo establecido ahora y día tras día los corazones que han estado llenos de pecado y rebelión, se rinden a la soberanía de su amor. Pero el establecimiento completo del reino de su gloria no tendrá lugar hasta el segundo advenimiento de Cristo a este mundo. "Y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todos los cielos" sean "dados al pueblo de los santos del Altísimo". Daniel 7:27. Ellos heredarán el reino preparado para ellos desde la fundación del mundo. Y Cristo tomará para sí mismo su gran poder y su reino.
Las puertas celestiales serán alzadas nuevamente y con diez mil veces diez mil y miles y miles de santos, nuestro Señor vendrá como: "Rey de reyes y Señor de los que gobiernan". 1 Timoteo 6:15. Jehová Emmanuel: "Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre." Zacarías 14:9. "He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos. . .y Dios mismo estará con ellos [como su Dios]." Apocalipsis 21:3.
Pero antes de su venida, Jesús dijo: " Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones". Mateo 24:14. Su reino no vendrá hasta que las buenas nuevas de su gracia hayan sido llevadas a todo el mundo. De modo que, a medida que nos entregamos a Dios y ganamos otras almas para él, aceleramos la venida de su reino. Solamente aquellos que se entrgan a su servicio diciendo: "Heme aquí, envíame a mí". Isaías 6:8, para abrir los ojos de los que no ven, para convertir a los hombres "de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios", Hechos 26:18 —pueden orar con sinceridad: "venga tu reino". Mateo 6:10.

Review and Herald, 14 de noviembre de 1912.

Wednesday, September 9, 2009

Todavía Aquí --- ¿Por Qué?


Por Robert Pierson

El fallecido Robert H. Pierson fue presidente de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día desde el año 1966 hasta el 1977. Esta apelación al pueblo de Dios fue impresa por primera vez en la revista Review and Herald del 23 de diciembre del 1973, en la sección titulada "De Corazón a Corazón."
¿Por qué la obra no ha sido terminada? ¿Por qué Jesús no ha venido, y por qué los santos no están en el reino? Hoy día oímos diferentes razones que explican por qué estamos todavía en la tierra del enemigo. Es un problema del desarrollo del carácter, algunos dicen. Otros declaran que la gran comisión no se ha llevado a cabo—el mensaje adventista todavía no ha sido proclamado por testimonio a todas las naciones. Sin embargo, otros afirman que la iglesia no ha aceptado completamente el mensaje de la justificación por la fe como fue presentado en la sesión de la Asociación General de 1888, en la ciudad de Minneápolis; por lo tanto, el fuerte pregón no ha sido dado, la obra no se ha terminado y todavía estamos aquí. Todas estas explicaciones pueden ser factores contribuyentes, pero quiero darles otra idea que vale la pena aplicar, merecedora de su piadosa reflexión, cuando usted se pregunta acerca de la tardanza del regreso del Señor.
Léanse cuidadosamente estas palabras de la profetisa de Dios para los últimos días. Fueron escritas en el año 1901:
"Tal vez tengamos que permanecer aquí en este mundo muchos años más debido a la insubordinación, como les sucedió a los hijos de Israel. El Evangelismo, pág. 505. El énfasis es suplido. La insubordinación es desprecio por la autoridad—en este caso, desprecio por la autoridad de la Palabra de Dios y el espíritu de profecía—desprecio por el consejo de Dios, que en una forma tan clara y misericordiosa ha dado a su pueblo de los últimos días.
"Por cuanto llamé, y no quisisteis oír. Ni quisieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensión mía". Proverbios 1:24-30.
En los días de Moisés, la nación escogida por Dios sufrió de la misma enfermedad espiritual que afecta al pueblo de Dios en nuestros días. "Durante cuarenta años, la incredulidad, la murmuración y la rebelión impidieron la entrada del antiguo Israel en la tierra de Canaán. Los mismos pecados han demorado la entrada del monderno Israel en la Canaán celestial. En ninguno de los dos casos faltaron las promesas de Dios. La incredulidad, la mundanalidad, la falta de consagración y las contiendas entre el profeso pueblo de Dios nos ha mantenido en este mundo de pecado y tristeza tantos años." El Evangelismo, pág. 505.
En esas palabras, Elena de White trata más detalladamente acerca de la insubordinación —uniéndola estrechamente con la incredulidad, la murmuración y la rebelión. Además, ella describe algunos de los resultados del desprecio deliberado por la autoridad y el consejo de Dios. Éste se manifiesta en el carácter mundano, en la falta de consagración y algunas veces en contiendas.
Ah, usted dice, pero ¿dónde hemos desdeñado su consejo? Demos una mirada reflexiva a algunas citas inspiradas que deberían motivarnos a considerarlas y a orar de la manera más ferviente. ¿Estoy a la altura de ellas?
"Dios nos ha llamado a enarbolar el estandarte de su sábado pisoteado. ¡Cuán importante es, pues, que nuestro ejemplo sea correcto en la observancia del sábado!" Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 19.
No hay ninguna duda acerca de esto. Un grupo mayor entre nosotros del que quisiéramos admitir, se han vuelto negligentes en recordar el santo día de Dios—viajes de placer, excursiones a la playa, comidas en restaurantes, la conversación ociosa. ¿Qué diremos acerca del consejo de Dios con respecto a la verdadera observancia del sábado? ¿Estamos en insubordinación?
Algunos de ustedes pueden sentirse tentados a "ignorarme" en este momento
—[pensando], sólo otra arenga acerca de cosas ‘externas’— ¡legalismo!" Les ruego que me escuchen hasta que haya terminado. ¡Ustedes encontrarán mucho de Jesús antes de que termine!
Muchos de nosotros necesitamos orar bastante —y cambiar— cuando leemos las siguientes líneas: "La obediencia a las modas está invadiendo nuestras iglesias, y está haciendo más que cualquier otro poder para separar de Dios a nuestro pueblo." Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 600. Si esto fue cierto cuando se escribió, ¿cómo será ahora entre nosotros?
No pasen muy rápidamente por encima de este consejo inspirado. ¿Hay semillas de insubordinación en su relación con las solemnes advertencias, con respecto a la luz que muchos descartan como simplemente algo externo? ¡Dios dice que esto está separando a muchos de él!
¿Qué diremos acerca de las diversiones? "El cristiano verdadero no deseará entrar en un lugar de diversiones or perticipar en pasatiempo alguno sobre el cual no pueda pedir la bendición de Dios." El Hogar Adventista, pág. 468. ¡Piénselo bien! ¿Insubordinación?
¿Podían las siguientes declaraciones tener alguna relación con lo que ustedes practican? "El beber té y café es un pecado." Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, pág. 511.
"muchos que están hoy solamente medio convertidos con respecto al consumo de carne abandonarán el pueblo de Dios para no andar más con él." Ibid., pág. 456. Piensen acerca de estas palabras la próxima vez que coman fuera o en la casa.
La mensajera del Señor declara, que nuestra dieta, puede encender fuegos de insubordinación. "El Señor no proporcionó a su pueblo alimentación de carne en el desierto porque sabía que ese régimen crearía enfermedad e insubordinación." Comenstario Bíblico Adventista del Séptimo Día, tomo 1, pág. 1126. ¿Nos atrevermos a tratar estas palabras ligeramente? ¿Se aplican a ustedes —a mí?
Algunos que tienen que ver con la operación de las instituciones médicas, tal vez deberían pensar en algunos consejos inspirados. "El consumo de carne no debe prescirbirse para ningún inválido por parte de ningún médico que entienda estas cosas. Las enfermedades de los animales están haciendo que el consumo de carne sea un asunto peligroso." Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, pág. 493. ¿Puede alguna vez convertirse en insubordinación el argumentar?
La Palabra de Dios tiene algo que decir sobre la mundanalidad. "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él." 1 Juan 2:15. Cuán fácilmente el mundo oscurece la faz de nuestro Padre.
¿Qué diremos acerca de la música? "Dios acepta la música únicamente cuando por su influencia los corazones se santifican y enternecen. Pero muchos que se complacen con la música no saben lo que significa producir melodías en sus corazones para Dios. Sus corazones han ido ‘tras sus ídolos’." El Evangelismo, pág. 373.
¿Han llegado a ser insubordinados algunos de nuestros gustos y selecciones?
Maestros, administradores escolares y miembros de junta bien pueden orar acerca de esta instrucción: "No honramos a Dios cuando nos apartamos del único Dios verdadero para consultar con el dios de Ecrón. Surge la pregunta: ¿Será porque no hay Dios en Israel por lo que habéis ido al dios de Ecrón para consultar?" Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día, tomo 2, pág. 1030.
Comprendo demasiado algunas de las complejidades que enfrentamos en nuestro programa educativo hoy día. No quiero ser crítico, pero estoy ansioso. ¿Cuán frecuentemente, quizás sin darnos cuenta, moldeamos porciones de nuestro programa educativo a la manera de Ecrón y cuán prominente es el papel que juega la Biblia en nuestras escuelas de iglesia, academias, colegios y universidades?
Los puestos de libros en estos días están congestionados de literatura de mala calidad. ¿Hay algún consejo para nosotros sobre este asunto? "Las obras baratas de ficción no benefician. Éstas no imparten un conocimiento verdadero. . .Roban el tiempo que debería ser dedicado a los deberes prácticos de la vida y al servicio de Dios." Fundamentals of Christian Education, pág. 92.
Recientemente un amigo mío, a quien la mayoría de ustedes conocería si mencionara su nombre, me escribió una carta después de que habíamos concluido una piadosa discusión sobre el tema de la insubordinación. Quiero compartir con ustedes dos párrafos de ésta. Él sintetiza todo en estas palabras:
"Creo que a medida que obtenemos un enfoque más completo, del cual no podemos escapar cuando entramos en este estudio del elemento más profundo del desafío a la autoridad, y como Elena G. de White lo presenta: ‘insubordinación,’ nuestras mentes serán dirigidas a ver algunos de los principios, los cuales pueden fácilmente obstaculizar el camino de la rápida terminación de la obra. Para nombrar algunos, podríamos mencionar: un creciente relajamiento en la observancia del sábado; una aceleración en la experiencia de los adventistas del séptimo día en acudir a la ley y a las demandas judiciales, colocando sus problemas ante las cortes del país, lo cual está prohibido en la Palabra de Dios y señalado como siendo particularmente ofensivo para Dios; la negligencia relacionada con la reforma pro salud en sus más amplios aspectos y en algunos casos desfío; el orgullo y el amor al vestido y la falta de modestia en el vestir.
La Batalla Sobre los Accesorios
"Algunos de los primeros consejos a la iglesia relacionados con una relación con Dios se refirieron a este punto. La batalla constante sobre los accesorios, las joyas y el anillo matrimonial, la burla acerca de los consejos que se nos han dado con respecto a la disparidad en la remuneración de los médicos y otros obreros denominacionales. Elena de White mostró claramente el fruto de llevar a cabo estos principios, primero en nuestra casa publicadora en Battle Creek —y este fue uno de los problemas en los años noventa del siglo IXX — y la obra médica.
La deshonestidad de parte de los miembros de iglesia en sus obligaciones hacia Dios con respecto al diezmo. Y podría continuar."
¿Sólo cosas externas —tonterías— ustedes dicen? Cuando desechamos el consejo de Dios, y esta es la razón de "que permanezcamos aquí en este mundo," el nombre del juego, en el lenguaje del cielo, es insubordinación.
¿Nos molesta que se nos recuerden estas cosas? La reprensión es desagradable al corazón humano. "El espíritu de murmuración en contra de la reprensión ha estado echando raíces y produciendo el fruto de la insubordinación." Testimonies, tomo 4, pág. 199.
Los padres pueden contribuir a la insubordinaciión de sus hijos. "Si los padres estuvieran comprometidos a mantener la autoridad del maestro, mucha insubordinación, vicios, y libertinaje podrían ser prevenidos." Testimonies, tomo 5, pág. 89.
Algunos de nosotros como pastores, oficiales de iglesia y administradores deberíamos considerar con oración si somos cuplables de sembrar semillas de insubordinación en los corazones de nuestros líderes o miembros de iglesia al conducir nuestra obra como dictadores. "El poder despótico que se ha desrrollado, como si el cargo hubiera convertido a los hombres en dioses, me hace temer, y debe producir temor. Es una maldición dondequiera se lo ejerza y quienquiera lo ponga en práctica. Este enseñoreamiento de la heredad de Dios creará un resentimiento tan grande hacia la conducción humana que producirá un estado de insubordinación." Testimonios para los Ministros, pág. 361.
El Señor nos ha colocado entre su pueblo como pastores, nunca como dictadores.
¡Cuánto necesitamos el espíritu de obediencia, de sumisión a la voluntad del Padre celestial. Él dijo: "He guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor." Juan 15:10.
Con Jesús no hubo lucha o resistencia. Él se rindió a la dirección de su Padre voluntaria y completamente día tras día. Nada era muy pequeño, nada era muy grande para despertar su obediencia amorosa.
Fue "tentado en todo según nuestra semejanza, pero sinpedado". Hebreos 4:15.
"Y aunque era Hijo, aprendió la obediencia por lo que padeció". Hebreos 5:8. "El cual por el gozo puesto delante de él soportó la cruz, menospreciando el oprobio, y está sentado a la diestra del trono de Dios." Hebreos 12.2.
Armonía con la Voluntad de Dios
Con Jesús no era un asunto de cuán poco él debía hacer para estar en armonía
con la voluntad de su Padre. No había ni la más mínima insubordinación en su vida o ministerio. "Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió," dijo Jesús. Juan 4:34. Nuevamente, dijo: "No busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre." Juan 5:30.
Cuando el diablo tentó al Maestro con el amor al mundo, Jesús estableció el ejemplo que nosotros como el pueblo de Dios debemos seguir hoy día. "Jesús le dijo: También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios. De nuevo le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adoras. Entonces Jesús le dijo: Vete Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás." Mateo 4:7–10.
Él tampoco vaciló en el asunto del apetito o en cualquier otro punto. "Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo, según nuestra semejanza. pero sin pecado." Hebreos 4:15.
Jesús fue obediente a "toda palabra que sale de la boca de Dios". Mateo 4:4.
¡No hubo ninguna insubordinación!
"Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, consideremos al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús; el cual es fiel al que le designó." Hebreos 3:1–2.
La sangre de Cristo proporciona la salida de este mundo. Nuestra aceptación de esta provisió y nuestra rendición incondicional a su voluntad y autoridad ¡es nuestra única esperanza de entrar en su reino —pronto!
"Tal vez tengamos que permanecer aquí en este mundo muchos años más debido a la insubordinación."
Jesús provee un camino mejor—el camino de la sompleta sumisión y la obediencia a la voluntad de nuestro Padre celestial. ¿El resultado? Una pronta entrada en su reino.

Tuesday, September 8, 2009

Por Qué la Demora?

Por Ron Spear

"Es privilegio de todo cristiano, no solamente esperar; sino apresurar la venida de nuestro Señor Jesucristo."

Estimados Hermanos:

Nos estamos acercando a nuestro hogar. La sorprendente evidencia muestra que el tiempo de gracia para el mundo y para la iglesia está a punto de cerrarse, rápida e inesperadamente. La mayoría en la Iglesia Adventista del Séptimo Día será tomada por una sorpresa abrumadora. Dios nos dio una advertencia a través de su profetisa:
"Dios está permitiendo que los elementos de confusión y desorden dominen por una temporada. Un poder de abajo está trabajando para traer las últimas grandes escenas del drama—Satanás apareciendo como Cristo y obrando con todo engaño de iniquidad en los que están uniéndose a sociedades secretas. Aquellos que están rindiéndose a la pasión por confederarse, están llevando a cabo los planes del enemigo. La causa será seguida por el efecto." Testimonies, tomo 8, pág. 28. Véase el Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día, tomo 7, pág. 1000.
Por más de cien años nuestra iglesia ha intentado cumplir con la comisión evangélica de terminar la obra y sin embargo, cada año nos atrasamos más. La explosión demográfica añade nuevos bebés a nuestro mundo cada día [la Oficina del Senso de los Estados Unidos estima que ya para el 8 de septiembre del 2009 el mundo alcanzará 6.783 billones de habitantes], esto implica un incremento de almas agregadas anualmente a nuestro reto global y con esto se demuestra que ni siquiera estamos yendo más allá de la superficie. Debemos comprender ahora que todos los programas y los billones de dólares que hemos gastado en evangelizar al mundo y en nutrir a la iglesia han sido, en un alto grado, ineficaces para completar la comisión del Evangelio.
¿Por qué? La respuesta puede encontrarse en la declaración de Dios a través de su profetisa para los últimos días, Elena de White:
"No era la voluntad de Dios que se demorara así la venida de Cristo. Dios no tenía el propósito de que su pueblo, Israel, vagara cuarenta años por el desierto. Prometió guiarlos directamente a la tierra de Canaán, y establecerlos allí como un pueblo santo, sano y feliz. Pero aquellos a quienes primero se les predicó, no entraron ‘a causa de incredulidad’ (Hebreos 3:19). Sus corazones estaban llenos de murmuración, rebelión y odio, Dios no pudo cumplir su pacto con ellos.
"Durante cuarenta años, la incredulidad, la murmuración y la rebelión, impidieron la entrada del antiguo Israel en la tierra de Canaán. Los mismos pecados han demorado la entrada del moderno Israel en la Canaán celestial. En ninguno de los dos casos faltaron las paromesas de Dios. La incredulidad, la mundanalidad, la falta de consagración y las contiendas entre el profeso pueblo de Dios nos han mantenido en este mundo de pecadoy tristeza tantos años.
"Tal vez tengamos que permanecer aquí en este mundo muchos años más debido a la insubordinación, como le sucedió a los hijos de Israel, pero por amor de Cristo, su pueblo no debe añadir pecado sobre pecado culpando a Dios de las consecuencias de su propia conducta errónea.
"Mediante la proclamación del Evangelio, está a nuestro alcance apresurar la venida de nuestro Señor.
"Es privilegio de todo cristiano, no solamente esperar; sino apresurar la venida de nuestro Señor Jesucristo. Si todos los que profesan su nombre estuvieran llevando fruto para su gloria, cuán rápidamente todo el mundo sería sembrado con la simiente del Evangelio. Pronto la cosecha sería levantada y Cristo vendría para reunir el precioso grano." El Evangelismo, págs. 504-505.
La insubordinación es una acusación muy seria. Durante el tiempo de guerra, la insubordinación hacia las órdenes de un oficial militar puede trar la sentencia de muerte para el insubordinado y sin embargo, la iglesia es acusada de insubordinación. Era el propósito de Dios que tuviéramos escuelas para los profetas, pero en casi cada aspecto de nuestro sistema educativo, hemos adoptado normas mundanas de acreditación para que nuestras instituciones de aprendizaje puedieran ser aceptadas por el mundo. Como resultado de nuestra desobediencia, hemos perdido más de un sesenta por ciento de nuestra juventud que se ha ido al mundo.
Nuestros sanatorios fueron planeados para introducir el mensaje de salud al mundo y a través de la obra médico misionera enseñar a la gente cómo restablecerse y permanecer saludable practicando los ocho remedios naturales. Lentamente, cambiamos la obra recomendada de los sanatorios a una práctica médica hospitalaria más aceptable. Más de un billón de dólares en deudas es el resultado de nuestra insubordinación.
Nuestras casas publicadoras fueron ordenadas por Dios a través de la profetisa para publicar libros, literatura y folletos en los idiomas del mundo, colocando un fuerte énfasis en la impresión de los libros y artículos proféticos escritos por nuestra profetisa, Elena de White. Pero otra vez hemos fallado. Libros de un nuevo orden están saliendo de nuestras imprentas. Véase Mensajes Selectos, tomo 1, págs. 238-239. Esos libros niegan nuestra comprensión del mensaje del santuario y la advertencia del mensaje de los tres ángeles al mundo. También nuestro evangelismo ahora copia muchos de los programas para ganancia de almas estructurados para el crecimiento de la iglesia.
Pero Dios nos ha dicho que no debemos traer personas a formar parte de la feligresía hasta que hayan dado una fuerte evidencia de su conversión:
"Sólo cuando la iglesia esté compuesta de miembros puros y desinteresados, puede cumplir el propósito de Dios. Se hace una obra muy apresurada al añadir nombres a la lista de la iglesia. Se ven defectos en los caracteres de algunos que unen a la iglesia. Aquellos que los admiten dicen: Primero ganémoslos para la iglesia y después reformémoslos. Pero esto es un error. La primera obra que debe ser hecha es la de reforma. Orad por ellos, hablad con ellos, pero no les permitáis que se unan al pueblo de Dios en capacidad de miembros de iglesia, hasta que den evidencia decidida de que el Espíritu de Dios está trabajando en sus corazones." Review and Herald, 21 de mayo del 1901.
Alardeamos ahora de que tenemos más de diecisiete millones de miembros alrededor del mundo, pero, ¿cuántos conocen la experiencia del mensaje de los tres ángeles--la victoria sobre el pecado en sus vidas por el poder del Espíritu Santo? Véase Testimonies, tomo 1, pág. 44; El Deseado de Todas las Gentes, págs. 277-278; El Ministerio de Curación, págs. 410-411, 392-393; Mateo 5:48; y 1 de Pedro 1:15-16.
Para aumentar la feligresía de la iglesia, Dios no llama a las almas que están ignorantes de las condiciones para la salvación tan claramente enseñadas en las Escrituras y apoyadas por el espíritu de profecía. Él ha ordenado a su iglesia, la Iglesia Adventisa del Séptimo Día, que presente al mundo los requisitos para obtener la santidad y la perfección de carácter mediante el poder del Espíritu Santo, como una condición para la salvación. Aun así, otra vez hemos fallado. Dios nos habla en esta hora final de nuestro tiempo de gracia:
"A nadie se le impide alcanzar, en su esfera, la perfección de un carácter cristiano. Por el sacrificio de Cristo se ha provisto para que los creyentes reciban todas las cosas que pertenecen a la vida y la piedad. Dios nos invita a que alcancemos la norma de perfección y pone como ejemplo delante de nosotros el carácter de Cristo. En su humanidad, perfeccionada por una vida de constante sumisión al Espíritu Santo y una constante resistencia al mal (véase Santiago 4:7), el Salvador mostró que cooperando con la Divinidad los seres humanos pueden alcanzar la perfección de carácter en esta vida. Esa es la seguridad que nos da Dios de que nosotros también podemos obtener una victoria completa.
"Ante los creyentes se presenta la maravillosa posibilidad de llegar a ser semejeantes a Cristo, obedientes a todos lo principios de la ley de Dios. Pero por sí mismo el hombre es absolutamente incapaz de alcanzar esas condiciones. La santidad, que según la Palabra de Dios debe poseer antes de poder ser salvo, es el resultado del trabajo de la gracia divina sobre el que se somete en obediencia a la disciplia y a las influencias refrenadoras del Espíritu de Verdad. La obediencia del hombre puede ser hecha perfecta únicamente por el incienso de la justicia de Cristo, que llena con fragancia divina cada acto de acatamiento. La parte que le toca a cada cristiano es perseverar en la lucha por vencer cada falta. Constantemente debe orar al Salvador para que sane las dolencias de su alma enferma de pecado. El hombre no tiene la sabiduría y la fuerza para vencer; ellas vienen del Señor, y él las confiere a los que en humillación y contrición buscan su ayuda."
"La obra de transformación de la impiedad a la santidad es continua." Los Hechos de los Apóstoles, pág. 424.
Sí, la insubordinación es una acusación muy seria presentada por Dios en contra de su iglesia, sus líderes, pastores y laicos en esta hora final. En el año 1973, nuestro presidente de la Asociación General, el Pr. R. H. Pierson, escribió un artículo en la revista Adventist Review (versión inglesia de la Revista Adventista) acerca de la insubordinación. "Todavía Estamos Aquí--¿Por Qué?" Lo incluiremos en este blog. Léalo cuidadosamente.

Ron Spear, EDITOR