Sunday, November 24, 2013

Las Tribus de Israel — Parte 14


Judá (Alabanza)

"En su profundo dolor, Judá se acercó al gobernador y exclamó" 'Ay señor mío, ruégote que hable tu siervo una palabra en oídos de mi señor, y no se encienda tu enojo contra tu siervo, pues que tu eres como Faraón.' Con palabras de conmovedora elocuencia describió el profundo pesar de su padre por la pérdida de José, y su aversión a permitir que Benjamín fuese con ellos a Egipto, pues era el único hijo que le quedaba de su madre Raquel, a quien Jacob había amado tan tiernamente. 'Ahora, pues—dijo él,—cuando llegare yo a tu siervo mi padre, y el mozo no fuere conmigo, como su alma está ligada al alma de él, sucederá que cuando no vea al mozo, morirá: y tus siervos harán descender las canas de tu siervo nuestro padre con dolor a la sepultura. Como tu siervo salió por fiador del mozo con mi padre, diciendo: Si no te lo volviere, entonces so seré culpable para mi padre todos los días; ruégote por tanto que quede ahora tu siervo por el mozo por siervo de mi señor, y que el mozo vaya con sus hermanos. Porque ¿cómo iré yo a mi padre sin el mozo? No podré, por no ver el mal que sobrevendrá a mi padre.'

"José estaba satisfecho. Había visto en sus hermanos los frutos del verdadero arrepentimiento. Al oír el noble ofrecimiento de Judá, ordenó que todos excepto estos hombres se retiraran; entonces, llorando en alta voz, exclamó: 'Yo soy José: ¿vive aún mi padre?'" Elena G. de White, Patriarcas y Profetas, págs. 232-233.

"No podía ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y clamó: Haced salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a conocer José a sus hermanos. Entonces se dio a llorar a gritos; y hasta oyeron los egipcios, y lo oyó la casa de Faraón. Y dijo José a sus hermanos: Yo soy José; ¿vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban aterrados delante de él." Génesis 45;1-3, Reina Valera, Revisión 1977.

"Sus hermanos permanecieron inmóviles, mudos de temor y asombro. ¡El gobernador de Egipto era su hermano José, a quien por envidia habían querido asesinar, y a quien por fin habían vendido como esclavo! Todos los tormentos que la habían habían hecho sufrir pasaron ante ellos. Recordaron cómo habían menospreciado sus sueños, y cómo habían luchado para evitar que se cumplieran. Sin embargo, habían participado en el cumplimiento de esos sueños; y ahora estaban por completo en su poder, y sin duda alguna, él se vengaría del daño que había sufrido.

"Viendo su confusión, les dijo amablemente: 'Llegaos ahora a mí,' y cuando se acercaron, él prosiguió: 'Yo soy José vuestro hermano el que vendisteis para Egipto. Ahora pues, no os entristezcáis, ni os pese el haberme vendido acá; que para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros.' Considerando que ya habíab sufrido lo suficiente por su crueldad hacia él, noblemente trató de desvanecer sus temores y de reducir la amargura de su remordimiento." Elena G. de White, Patriarcas y Profetas, pág. 233.

"Mediante una estricta integridad a los principios, Judá se había ganado la confianza de su padre y de sus hermanos. Toda la historia se recuenta en la bendición que fue pronunciada sobre Judá por parte de su anciano padre, justo antes de su muerte: 'Judá, alabarte han tus hermanos: Tu mano en la cerviz de tus enemigos: Los hijos de tu padre se inclinarán á ti.' [Génesis 49:8.]

"Sus hermanos se inclinaron ante José, pero las circunstancias eran diferentes. La posicióm y la riqueza de José, adquirida en una tierra extranjera, le daba la preeminencia; pero Judá ganó el respeto de sus hermanos en el contacto diario de la vida hogareña. Esa confianza no nació en un momento; sino que día a día, su estricta integridad se ganó su respetom hasta que de su propio libre albedrío, no por la fuerza de las circunstancias, lo alabaron y se inclinaron ante él. Una vida de conflicto y victoria sobre las tendencias egoístas de su propio corazón está ligada a las palabras: 'Judá, alabarte han tus hermanos'." S.N. Haskell, The Cross And Its Shadow, pág. 307.

"Vivimos en una época cuando casi todo es superficial. Hay muy poca estabilidad y firmeza de carácter, porque la educación y la crianza de los niños desde la cuna es superficial. Sus caracteres están edificados sobre arena movediza. La abnegación y el dominio propio no han sido moldeados dentro de su carácter." Elena G. de White, Testimonies, tomo 3, pág. 143.

"Hombres en los cuales se puede depender son muy escasos a causa de que los corazones de los hombres están tan dedicados a sus propios intereses egoístas que no conocen otra cosa." Ibid., tomo 2, pág. 636.

"Dios llama a hombres y mujeres estables, de propósito firme, en quienes se pueda fiar en momentos de peligro y de prueba, que estén tan firmemente arraigados y fundados en la verdad como las rocas eternas, que no pueden ser agitados a distra o a siniestra, sino que avancen constantemente y estén siempre del lado del bien." Elena G. de White, Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 463-464.

Continuará...

No comments:

Post a Comment