Sunday, February 3, 2013

El Sellamiento del Pueblo de Dios Parte 16



Por Elena G. de White

"En este tiempo de prueba, necesitamos alentarnos y consolarnos mutuamente. Las tentaciones de Satanás son ahora mucho más violents que nunca, pues sabe que le queda poco tiempo y que muy luego van a decidirse las causas para vida eterna o para muerte tambión eterna. No es tiempo ahora de dejarse vencer por el desaliento ni de sucumbir bajo la prueba. Debemos sobreponernos a toda nuestras aflicciones y confiar plenamente en el todopoderoso Dios de Jascob. El Señor me ha mostrado que basta su gracia para resistir todas las pruebas, y aunque estas pruebas sean más duras que nunca, si tenemos absoluta confianza en Dios, podremos vencer todas las tentaciones y por su gracia salir victoriosos.

"Si resistimos las pruebas y logramos el triunfo contra las tentaciones de Satanás, entonces soportaremos la prueba de nuestra fe, la cual es más preciosa que el oro, y quedaremos más fuertes y mejor preparados para sobrellevar ulteriores pruebas. Pero si nos acobardamos y cedemos a las tentaciones de Satanás, nos volveremos más débiles, no recibiremos recompensa por la prueba, y no estaremos preparados para resistir lo que nos sobrevenga después. Así nos iremos debilitando cada vez más, hasta que Satanás nos lleve cautivos a su antojo.

"Debemos resguardarnos cvon la completa armadura de Dios, y estar dispuestos en todo momento a sostener el conflicto con las potestades tenebrosas. Cuando nos asalten las tentaciones y las pruebas, acudamos a Dios para luchar con él por la oración, pues no dejará que volvamos vacíos, sino que nos dará fortaleza y gracia para vencer y quebrantar el poder del enemigo. ¡Oh! si todos viesen estas cosas en su verdadera luz y soportasen las fatigas como buenos soldados de Jesús, podría seguir Israel adelante, confortado en el Señor, y en la potencia de su fortaleza.

"Se me ha mostrado que Dios a los suyos un cáaliz de amargura que beber, para limpiarlos y purificarlos. Es un trago muy acerbo, pero ellos pueden amargarlo todavía más con sus murmuraciones, quejas y lamentos. Quienes no lo reciban, habrán de beber otro trago, porque el primero no hizo en su carácter el efecto asignado. Y si el segundo tampoco les aprovecha, habrán de ir bebiendo otro y so pena de quedar sucios e impuros de corazón. Vi que el amargo cáliz puede dulcificarse con la paciencia, resignación y oración, y que producirán en el corazón de quienes así lo reciban, el efecto que le fue asignado, con lo cual Dios quedará honrado y glorificado." Testimonios Selectos, tomo 1, págs. 101-104.

Continuará. . .

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