Tuesday, February 13, 2024

Ninguna Oración se Pierde

 

 
 
Que sus peticiones sean conocidas por su Hacedor. Nunca es rechazado aquel que va a Él con un corazón contrito. Ninguna oración sincera se pierde. En medio de los himnos del coro celestial, Dios escucha los clamores del ser humano más débil. Derramamos el deseo de nuestro corazón en privado, respiramos una oración mientras caminamos por el camino y nuestras palabras llegan al trono del Monarca del universo. Pueden ser inaudibles para cualquier oído humano, pero no pueden desaparecer en el silencio, ni pueden perderse a través de las actividades comerciales que se están llevando a cabo....

Es a Dios a quien le hablamos y nuestra oración es escuchada. Vosotros que os sentís más indignos, no temáis encomendar vuestro caso a Dios... Cristo se ha comprometido a ser nuestro sustituto y garantía, y no descuida a nadie. Hay un fondo inagotable de obediencia perfecta que surge de Su obediencia. En el cielo, sus méritos, su sacrificio y su abnegación se atesoran como incienso que se ofrece con las oraciones de su pueblo. A medida que las oraciones sinceras y humildes del pecador ascienden al trono de Dios, Cristo mezcla con ellas los méritos de su propia vida de perfecta obediencia. Nuestras oraciones se vuelven fragantes con ese incienso. Cristo se ha comprometido a interceder por nosotros y el Padre siempre escucha a su Hijo.

Si acudimos a Dios, sintiéndonos impotentes y dependientes, como realmente lo somos, y con fe humilde y confiada damos a conocer nuestras necesidades a Aquel cuyo conocimiento es infinito, que ve todo en la creación y que gobierna todo mediante su voluntad y palabra, Él puede y atenderá nuestro clamor, y dejará que la luz brille en nuestros corazones. A través de la oración sincera nos conectamos con la mente del Infinito. Puede que no tengamos evidencia notable en ese momento de que el rostro de nuestro Redentor se inclina sobre nosotros con compasión y amor, pero a pesar de eso, es así. Puede que no sintamos Su toque visible, pero Su mano está sobre nosotros con amor y ternura compasiva.

Entonces, pida; Pida y recibirá. Pida humildad, sabiduría, valor, aumento de fe. A cada oración sincera llegará una respuesta. Puede que no llegue tal como lo desea, o en el momento que lo busca; pero llegará en la forma y en el momento que mejor satisfaga sus necesidades. Las oraciones que se elevan en la soledad, en el cansancio, en la prueba, Dios las responde, no siempre según vuestras expectativas, para siempre para nuestro bien.  Prayer, págs. 36-37.

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